Próximo encuentro del semillero Madre Teresa

Escritos de la Madre Teresa Cortimiglia, fundadora de las Hermanas Franciscanas de Santa Clara

¡Jesús, si Tú supieras cuanto te amo! Ansió vivamente

agradarte solo a ti, que eres mi única esperanza.

Mi alma ya no aspira al placer de las criaturas, ¡de

ningún modo! El gusto de ti es la vida mía, es la

regla de mis acciones, es el fin de mis deseos.

Haz, pues, Jesús, que en ti se colme mi vida,

que tu gusto tenga en mi pleno poder y completa satisfacción.

Los humanos me contradicen, pero tú me entiendes y

me proteges. Los humanos me calumnian, pero tú me honras,

haciendo gustara esta indigna sierva tuya tu cáliz amargo

pero dulce solo para el que ama, y a cuantos conocen la

felicidad, la preciosidad de padecer participando de tu

vida, vida que fue salud del hombre.

Llamándome a militar bajo las banderas de ti crucificado,

he vuelto útil para mí tu sangre. ¡Feliz de mí!,

que a tanto honor fui de ti llamada y consolada.

¿Cómo podre yo, Jesús, agradecerte por tu graciosa

elección ¿ Cómo podre yo creerme digna de tanta gracia?

Los humanos no conocen tus altos designios sobre mí,

vilísima criatura. Ellos, sin saberlo, son ministros de tu

divina voluntad, cooperando así a mi santificación.

Por estas tan continuas dificultades reconozco la

perfecta unión contigo, mi único tesoro, meta de mis

deseos hacia donde he dirigido todas mis pobres acciones,

todos mis suspiros!

¡Si, Oh Jesús mío! Tú sabes que te amo tanto, que no se

explicar la grandeza, sin ti estoy muerta y sin tu gusto me

siento la creatura más infeliz.